Poesías
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EN LAS ARRUGAS DE MI FRENTE


La nostalgia terrible de una vida perdidaanida en las arrugas de mi frente,
donde la ilusión se enreda en un turbio laberinto
de esperanzas marchitas.
Día a día intento abrir nuevas estancias
donde entre la luz y refresque el aire,
para ahuyentar el miedo que siento
cuando pienso que al mirar atrás, quizás,
también esté mirando hacia adelante;
y de esta manera no consigo consumir la llama
en el fuego donde mi vida arde.
Porque lo que temí perder ya lo he perdido
y lo que ansié ganar ya no lo espero.
Ante la hostil mirada del destino,
nada encuentro...
Sólo el tiempo que quiebra las luces del alba
para dejar que la luna lo inunde
otra vez de fantasmas.

(María José Sánchez Vázquez)


EL PERFUME DE LA VIEJA ROSA

Mientras sus arterias se hinchaban de miedo,
miraba en su reloj las agujas segadoras
y un interrogante se abría paso a su dolor.
¿Acaso vale la pena llegar hasta aquí,
cuando en esta edad sin espejos
la vida puede dejar de ser dulce?
¿Cuando vivir es casi morir a todas horas?
¿Cuando se llega a esa zona
en donde no se hallan respuestas?
¿Acaso importa? No, no importa.
La vida, a veces, nos derrota es cierto
porque dejamos que nos bañe en su rutina.
Pero Tú y Yo nos liberamos a tiempo
y juntos nos sentamos ante su puerta
a contemplar todas sus auroras y atardeceres,
a respirar sin mordazas,
a tragarnos la vejez con sorbos de ilusión,
a vaciar nuestro equipaje de amargas nostalgias.
Ahora estoy solo en esta vacía sala
con la urna de mis sueños idos entre las manos
sin querer mirar su contenido amargo,
porque deseo guardar en mi memoria
el perfume de la vieja rosa.

(María José Sánchez Vázquez)





ASILADA
Soñó con sacar del arcón su ajuar
y vestir su cama y su vejez
con decoro y filtiré.

Soñó con la mano filial
recorriendo como un mapa
las arrugas de su piel.

Soñó con el compañero
madurando a su lado
en el viejo sillón de cuero.

Soñó con nietos jugando
por entre las horquillas de su moño
pisándole los callos.

Pero la vida tiene extraños límites
y su sueño despertó
de su pequeño reino afortunado.

Y lo hizo en casa ajena
donde el cariño es prestado
y la ilusión de alquiler.

... Ya no sueña.

Se ha convertido
en una figura oxidada
por la humedad del silencio.

Junto a la ventana
sienta cada día
su pena resumida...
más allá el mundo continúa.

(María José Sánchez Vázquez)

A LA SOMBRA DE LA PARRA
Sentada en el portal
a la sombra de la parra,
una anciana dormita
la siesta estival.
Sus manos marchitas
reposan inertes sobre su regazo,
sólo las mueve un instante
para atraer hacia el rostro
el negro pañuelo
de pesado sentimiento
que ha llevado desde que murió el abuelo.
De sus agostados ojos
una mirada camina errante
por el luengo camino que se abre
ante un mundo entero
lleno de recuerdos.
Recuerdos de tiempos felices
en que comieron perdices
cazadas por el abuelo.
De tiempos en que sus manos,
unidas por el trabajo,
rebosaban de vida
tirando los dos del arado.
Y al terminar la jornada,
Él con la azada al hombro,
Ella con la capaza y el jarro
volvían contentos a casa
con las últimas luces del ocaso.
Y junto al calor de la lumbre
hablaban del hijo emigrado,
y de las nietas ya mozas
mirando con orgullo el retrato,
y del tiempo que va a hacer...
y de los sueños forjados.
Pero las moscas zumbonas,
que merodean por la parra,
la despiertan de su ensueño
y, llevándose de nuevo
la mano a la cara,
atrae hacia sí el pañuelo.
En la quietud del momento
sólo se oye un suspiro
que más que un alivio
parece un lamento.
Su mirada arrugada
se posa ahora sobre el camino
que se extiende solitario...
y por su rostro marcado
una lágrima resbala.



 

Resumen Art.Alfonso García
Resumen Art.Alfonso García y ...